Despido procedente e improcedente

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Despido procedente e improcedente

En materia de despidos, están el procedente y el improcedente, y tanto en uno como en el otro, el trabajador tiene unos derechos que reclamar, por lo que en caso de duda o confusión es importante acudir a unos abogados para despidos en Chamartín, Madrid. 

Un despido procedente se da cuando el trabajador presenta una conducta inadecuada que afecta al equilibro de la empresa. Esto también es conocido como un despido disciplinario y en este caso la empresa no tiene obligación de indemnizar al trabajador. Eso sí, para librarse, la empresa debe presentar las pruebas pertinentes que muestren la legitimidad del despido, algo para lo que son necesarios los abogados para despidos en Chamartín, Madrid. Si el despido es procedente, la indemnización es de 20 días por año trabajado.

El despido improcedente se da cuando la empresa prescinde de un trabajador por motivos ajenos a la conducta o eficacia del trabajador. En este caso el empleado ha cumplido con sus labores y la causa directa del despido no viene de él sino de la propia empresa y sus propios motivos. 

En este caso la empresa debe indemnizar al trabajador según el tiempo que haya trabajado allí. Deben ser abonadas también las pagas y el último mes trabajado, y la empresa deberá hacer las gestiones pertinentes con el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Cuando hay un despido improcedente, la empresa debe entregar un papel al empleado aclarando los motivos del despido. Si en tu caso no estás conforme con los motivos, desde Portillo Abogados te aconsejamos que pongas un “no conforme” y te plantees llevar a cabo una acción judicial.

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